Nuevos TFGs, nuevos periodistas

El aula 6 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra ha visto a pasar a periodistas de renombre en las presentaciones de los proyectos de fin de grado. Entre los meses de abril y mayo los alumnos de último curso exponen trabajos que consisten en la ideación de un medio de comunicación, tanto en su vertiente empresarial como en la redaccional

Este jueves serán 69 los alumnos que pasarán ante el jurado formado por María Moya, Ana Ormaechea y Leire Ariz. Hay siete grupos y presentarán dos miembros de cada uno. Los directores pasan por Garrote Digital para dar las claves:

Paratexto

De pie (i a d): Adrián Olalla, Diego Hernández, Iranzu García, Edurne Garde (directora) y Jon Muñoa. Abajo (i a d): Roberto Calvo, Eduard Cameron, Ludwing Landazábal, Pablo Maljean y Javier Larequi.

Edurne Garde: “Hablamos con editoriales y dijeron que era un proyecto viable”

Paratexto es una productora de contenido periodístico sobre libros que trabaja para las editoriales de Contexto de Editores: Libros del Asteroide, Sexto Piso, Impedimenta, Nórdica Libros y Periférica. Su función es ampliar la experiencia de los aficionados a la lectura para que conozcan más sobre los libros. Para ello elaboran pódcast, vídeos, mapas y reportajes.

¿Qué reto ha supuesto al grupo plantear un medio de comunicación en estos tiempos?

El mayor reto en estos tiempos es conectar con el público porque reciben muchos inputs y el exceso de información dificulta llegar a él. Ahora lo que triunfa son públicos determinados o de nicho con los que puedas establecer un nexo.

¿Qué cosas habéis mejorado?

Hemos aprendido a trabajar en situaciones adversas. La situación actual nos ha privado de hacer muchas cosas que no hemos podido y al final hemos sacado lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué cosas positivas rescatas del proyecto?

Hemos aprendido a sacar de una cosa mínima todo lo posible. Es decir, exprimir al máximo una idea. Con esta actividad ves cómo cada uno del grupo aporta ideas diferentes y es algo muy enriquecedor.

¿Qué tal se trabaja en grupo?

Es duro porque al final te tienes que poner de acuerdo con muchas personas. El lado bueno es que aprendes mucho de los demás, los miembros del grupo están dispuestos a echarte una mano y disfrutas muchísimo. Me quedo con eso. Hay momentos de crisis pero lo que importa es que aprendes de otras personas.

¿Qué tienen pensado hacer los miembros del grupo el año que viene?

De todo. Hay algunos que se quieren dedicar más al periodismo y otros, los de las dobles, tenemos otras ideas. Unos doctorado, otros el máster en profesorado, otros se quieren dedicar a la comunicación corporativa

Fundación Visiona

De pie (i a d): Jordi Fernández (director), María González, Sofía Lázaro, Xabier Pita, Javier Erro y Clara Barreras. Abajo (i a d): Ignacio Sánchez-Reig, Ainhoa Leoz, Daniela Arnal e Isabella Ordóñez.

Jordi Fernández-Gel: “Fundación Visiona es algo que de verdad existe”

Diez estudiantes que recogieron el testimonio de 1600 mujeres residentes en Pamplona para conocer los puntos de la ciudad que más sensación de inseguridad generan. Así nació Fundación Visiona.

¿Qué reto ha supuesto al grupo plantear un medio de comunicación en estos tiempos?

La verdad es que creo que todos los TFGs hemos sabido sobreponernos a la situación pandémica. Cada uno con sus dificultades, pero superándolas. Nosotros empezamos siendo casi diez completos desconocidos que finalmente entablaron una relación de amistad y trabajo al formar parte de algo mucho más grande que nosotros, algo que haría una diferencia en Navarra. El mayor reto fue ese: conseguir que muchas personas se interesasen en cambiar las cosas.

¿Qué cosas habéis mejorado?

Hemos conseguido dar mayor visibilidad a un problema que las mujeres tenían normalizado en su día a día, mostrar que no es algo con lo que tengamos que conformarnos, que se puede cambiar. Hemos inundado el debate público de nuevos datos y hemos despertado esas preocupaciones que estaban en un segundo plano. A la vez, formar parte de ello nos ha mejorado como personas, nos ha hecho ver que otro tipo de periodismo es posible.

Fundación Visiona, ¿es viable este proyecto?

Nuestro proyecto es plenamente viable, siempre y cuando siga habiendo personas o empresas que donan dinero a iniciativas sociales, sin necesidad de conseguir un rendimiento de ese dinero, sino solo con la intención de mejorar el mundo.

¿Qué cosas positivas rescatas del proyecto?

El punto más positivo del proyecto creo que es que ha dejado de ser un proyecto a futuro, que Fundación Visiona es algo que de verdad existe, que tiene su influencia real y las personas dan crédito a nuestra palabra. Una palabra que no deja de ser la voz de las 1500 entrevistadas.

¿Qué tal se trabaja en grupo? 

Como en todos los proyectos que juntan a personas apasionadas, nuestro grupo ha funcionado prácticamente sin necesidad de fuerzas externas. Las personas estaban plenamente motivadas desde el principio, porque todos teníamos una historia personal con el tema.

¿Qué tienen pensado hacer los miembros del grupo el año que viene?

Si existe la posibilidad, nos gustaría que el proyecto continuase. No hace falta que seamos nosotros los que estén trabajando allí, sino que otros tomen la bandera de la Fundación y la hagan ser un agente más en Navarra. Es algo que nos haría muchísima ilusión, porque es una pena que solo dure tres meses.

Acabáis la carrera, ¿con qué sensaciones dejáis la facultad?

Personalmente creo que el TFG es el cierre perfecto a nuestra trayectoria, porque demuestra lo mucho que hemos aprendido, lo bien que estamos preparados para el mundo y que puede, incluso, que el mundo todavía no esté preparado para recibirnos. Y creo que esta es una conclusión que deben llevarse todos los grupos: que hemos superado las expectativas.

La Merryweather

De pie (i a d): Ana Terreros, Víctor Casales, Muriel Martín, Amaia Cabezón y Edel González. Abajo (i a d): Silvia Sanz de Ayala, Amaya Méndez, María Candau y Javier Medrano (director).

Javier Medrano: “La juventud quiere seguir informándose”

Este joven pamplonés ha dirigido una agencia de comunicación cuyo objetivo es informar a la Generación Z adaptando los contenidos en diferentes redes sociales. Concretamente en IGTV y Twitch han trabajado para Ac2ality.

¿Qué reto ha supuesto al grupo plantear un medio de comunicación en estos tiempos?

Lo más complicado para una agencia de comunicación es el contacto con los clientes. Esto se acrecienta con una pandemia donde todo son llamadas y WhatsApps. Las nuevas tecnologías son increíbles, de ahí nuestro proyecto, pero el contacto personal sigue siendo imprescindible. 

¿Qué cosas habéis mejorado?

A mostrar un mundo que no nos quieren dejar ver. Donde los jóvenes se interesan de lo que pasa a su alrededor, donde los nuevos modos de contar no desmerecen al periodismo tradicional y donde a pesar de toda la crispación, polarización y corporativismo; la mayor recompensa es saberse de un trabajo bien hecho.

La Merryweather, ¿es viable este proyecto?

Esto era lo más importante para nosotros al concebir la agencia. Queríamos que el primer cliente fuese real para ponernos en la tesitura de qué supone desarrollar un proyecto periodístico. Sí es viable. 

¿Qué cosas positivas rescatas del proyecto?

Ver que sale adelante, que el periodismo tiene cientos de vías de desarrollo por explorar y explotar. Y que la juventud quiere seguir informándose y consumiendo periodismo. Esa es la mayor alegría.

¿Qué tal se trabaja en grupo? 

Nuestra mayor unión ha sido ser libres. Cada miembro del grupo tenía sus responsabilidades y tareas concretas. Nos hemos dado apoyo, consejos e ideas; pero siempre con confianza plena en todas las personas del equipo

¿Qué tienen pensado hacer los miembros del grupo el año que viene?

De todo. Hay quienes quieren ponerse ya a trabajar, quienes quieren seguir formándose y quienes todavía no han decidido. Creo que lo más importante es que cada uno haga lo que le apetezca y sea feliz.

Acabáis la carrera, ¿con qué sensaciones dejáis la facultad?

Personalmente tengo muchísima ilusión. Han sido años maravillosos, con pequeños baches,  pero creo que el final de carrera llega en el momento oportuno. Estoy ansioso por seguir aprendiendo ahí fuera y poner en práctica lo que me han enseñado.

Talla Stem

De pie (i a d): Mar Gimeno, Sally Tabares, Clara Carreres, Alexandra Gil, Leyre Estévez (directora) y Sofía Gastelu-Iturri. Abajo (i a d): Ángela García, Leticia Brañas, Daniela Morales, Maider Escalada y María Lara.

Leyre Estévez: “Tenemos muchas ganas de poner en práctica lo aprendido”

Ellas estudian Periodismo, pero su proyecto se ha volcado con aquellas mujeres apasionadas por las carreras STEM: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Donde moda y ciencia van de la mano, Talla STEM 

¿Qué reto ha supuesto al grupo plantear un medio de comunicación en estos tiempos?

Centrar el proyecto en un enfoque regional. Nuestro proyecto puede ser exportable a otras zonas, pero las restricciones actuales y el hecho de querer producir el mayor contenido posible en persona ha añadido esa dificultad de centrar casi todo en Navarra. Relacionado también con el tema sanitario, hemos encontrado dificultades a la hora de quedar para hacer entrevistas, el uso de la mascarilla o la limitación del aforo en los estudios de radio para grabar los podcast.

¿Qué cosas habéis mejorado?

Todas las del grupo han contribuido en las tareas para practicar las destrezas. Las que sabían menos de podcast han aprendido más, de redacción igual…Nos llevamos un poco de la experiencia porque hemos practicado en los diferentes formatos. También hemos mejorado en lo que respecta a la visión empresarial del periodismo.

Talla Stem, ¿es viable este proyecto?

Es un proyecto rentable y viable porque para el primer año ya es capaz de recuperar los gastos y la inversión. Para este tiempo, Talla Stem también puede generar ganancias a través de diferentes vías: patrocinadores, eventos propios, servicios de agencia, branded content y merchandising. Tenemos la ventaja de que la presencia femenina en el sector Stem está al alza y esto llama la atención de instituciones para colaborar. 

¿Qué cosas positivas rescatas del proyecto?

Haber tenido la oportunidad de practicar diferentes destrezas en tan pocos meses. Me quedo también con la idea de aprender a tener una visión más global de lo qué es lanzar un medio de comunicación. La relación con nuestras fuentes es algo que también rescato. Por último, ha resultado muy enriquecedor charlar con chicas de ciencias porque nos han aportado las cosas que a nosotras nos faltaban como chicas de letras y viceversa. 

¿Qué tal se trabaja en grupo? 

Para la complejidad que tiene un proyecto así, no hemos tenido ningún problema. Somos todo chicas, de distintas nacionalidades, de diferentes sitios de España y con gustos muy diferentes. Esto ha hecho que aprendamos las unas de las otras. Nos hemos quedado con las ganas de haber tenido más tiempo para seguir conociéndonos y trabajando. Hemos aprendido a trabajar juntas, a echarnos un cable y a reorganizar las cosas cuando no salían a la primera.

¿Qué tienen pensado hacer los miembros del grupo el año que viene?

Nuestro grupo está integrado por personas muy distintas y de sitios diferentes. Hay gente que va a ir al extranjero a hacer un máster. Otros apuestan por un postgrado aquí, becas PIE para ganar experiencia…En cuanto a contenidos, hay algunas que se van a centrar más en la parte periodística, otras en comunicación corporativa y hasta diseño.

Acabáis la carrera, ¿con qué sensaciones dejáis la facultad?

Es la sensación que nos dijo la decana el primer día que pisamos la facultad: esto se va a pasar volando. Literalmente ha sido así. Por otro lado, tenemos incertidumbre en lo que está por llegar, aunque hay muchas ganas de poner en práctica lo aprendido.

Cuentakilómetros

De pie (i a d): Oihane Goñi, Iñigo Barandiarán, Sofía Barbarin, Rocío Amezcua y Natalia Morlán. Abajo (i a d): María Rodríguez-Ferro, María Valencia, Ane Duñabeitia y Laura Villanueva (directora).

Laura Villanueva: “Hemos creado un espacio para hablar exclusivamente de los viajes en carretera y a la gente la ha gustado mucho”

En la época de los cierres perimetrales, el equipo de Cuenta Kilómetros ha lanzado un medio de comunicación centrado en los viajes en furgoneta y caravanas. Los amantes de la vanlife tienen aquí su portal de referencia.

¿Qué reto ha supuesto al grupo plantear un medio de comunicación en estos tiempos?

En primer lugar, la dificultad de saber que un medio escrito no tendría viabilidad económica para nosotros. Es un hándicap añadido. Todos nos hemos centrado en medios de comunicación online por el hecho de que iba a ser más fácil llegar a otras personas. Aparte, nunca habíamos hecho algo parecido. Para cada uno de nosotros ya ha supuesto un reto organizar, decidir y ponernos de acuerdo en el tema.

¿Qué cosas habéis mejorado?

El trabajo en equipo, la reacción, el modo de plantear las soluciones a los problemas. También cómo enfrentarnos a dificultades que nos han surgido. Lo más importante es que hemos mejorado a la hora de ponernos delante de la gente para entrevistarles. También a ser respetuosos con las palabras que nos dedicaban. Nos han agradecido mucho dar a conocer este mundo y hacerlo de manera respetuosa, no buscando que el medio sea conocido sino también de ayudar a otros.

Cuenta Kilómetros, ¿es viable este medio?

Sí, porque para eso hemos hecho un estudio concreto para saber si podríamos sacarlo adelante en el caso de que alguien se animara. Es verdad que en los tiempos que corren no sería tan fácil llevarlo a cabo. Es viable por los publirreportajes, las campañas, el número de lectores que hemos tenido y de gente interesada en hablar que no nos ha dado tiempo a hacerles reportajes. 

Sería viable porque la gente echa de menos un medio de comunicación que recoja todas las sensaciones que hemos ido mostrando en el proyecto. Han sido muchos los que nos han agradecido sacarlo adelante. Nos hemos lanzado a crear nuestro propio medio y la sección de “Comunidad” es la que más éxito ha tenido. Ahí hemos creado un lugar para que se hable exclusivamente de este tipo de viajes y ha gustado mucho al público 

¿Qué cosas positivas rescatas del proyecto?

Trabajo en equipo, conocer gente en un mundo nuevo y que las personas estén agradecidas con nuestro trabajo. También ha habido cosas negativas porque han surgido dificultades. En general, ha sido una experiencia muy guay salir a la calle y hacer entrevistas y vídeos.

¿Qué tal se trabaja en grupo? 

Ha sido muy bueno. Como en todo los proyectos, ha habido gente que se ha esforzado más o menos al estar más vinculado al tema. Es un handicap para todos. Está muy bien hacer el TFG en grupo, pero es un reto para los directores llevar a cabo la coordinación del trabajo de todos y que nadie se sienta más trabajador o menos. 

Acabáis la carrera, ¿con qué sensaciones dejáis la facultad?

Rara. Tenemos ganas de acabar pero con pena porque se ha pasado todo muy pronto y con estos años tan raros. Hemos disfrutado muchísimo a pesar de lo que nos ha tocado vivir. Ha sido una experiencia guay quitando el agobio por exámenes y trabajos. Da mucha pena acabar.

Nuestra Gente

 De pie (i a d): Sofía Salvador y Marta Cervantes. Sentadas: Andrea Nicolás y María Grazia Reinoso. Abajo (i a d): Ximena López, Ainhoa Ibáñez, Victoria de Julián (directora), Paola Ruiz, Alejandro Paulón y Silvia Ortiz.

Victoria De Julián: “La gente se quedaba impactada con nuestro proyecto, pero lo han agradecido mucho”

Periodismo al final de vida. Ese es lema de Nuestra Gente, un medio enfocado en recordar a personas fallecidas a través de obituarios, libros biográficos y podcasts. 

¿Qué reto ha supuesto al grupo plantear un medio de comunicación en estos tiempos?

El primero es la libertad que nos han dado. No siempre es fácil teniendo tantas opciones porque no sabes qué hacer. También es difícil innovar, parece que está todo inventado. Uno intenta hacer algo nuevo en el mercado y al final somos alumnos. Nos vemos muy pequeñitos dentro del mercado de los medios de comunicación y dices: ¿Qué puedo hacer? Siempre tiendes a compararte con otros y nacen envidias e inseguridades. No es fácil crear algo nuevo. 

¿Qué cosas habéis mejorado?

En general, mi grupo somos un perfil de gente creativa, imaginativa y con aspiraciones nobles. Hemos aprendido a aterrizar ideas, hacer denuncias. Si elegimos ir por aquí, vamos por aquí. Perseverar, ser tenaces y confiar en las decisiones tomadas e ideas que hemos tenido.  Precisamente una de las dificultades de innovar es que nada te asegura que vaya a salir bien. Puedes inspirarte en otros, pero siempre te la juegas cuando innovas. No hay ninguna garantía de que esté bien o sea una locura.

Nuestra Gente,  ¿es viable este medio?

Sí, aunque pueda parecer una locura hacer una empresa alrededor del género del obituario, que es un texto sobre alguien que muere. No ganamos dinero con los obituarios porque moralmente está fatal. Nuestro modelo de negocio se basa en el dinero que ganamos con los libros biográficos por encargo

¿Qué cosas positivas rescatas del proyecto?

Nuestro tema ha tenido un impacto muy fuerte en la gente. Cuando decíamos que hablábamos de la muerte y obituarios la gente se quedaba impactada, pero a la vez se alegraba mucho. Nos decían cosas como que nadie habla del dolor, de la muerte, que había que hablar de esto. Como periodistas, este tema tan delicado nos ha ayudado a poner el centro en que el oficio del periodista es contar bien buenas historias y centrarnos en escuchar, empatizar y comprender a los demás.

¿Qué tal se trabaja en grupo?

Ha ido muy bien. Hemos sido un equipo muy unido. El tema era difícil, eso nos ha unido aún más, y desde el principio lo hemos priorizado. Éramos conscientes de que el TFG es una asignatura y nosotros somos diez alumnos. Está muy bien innovar y hacer buen periodismo, por supuesto. Pero lo importante era disfrutar juntos, hiciésemos lo que hiciésemos. Entendemos que disfrutar no está reñido con trabajar bien y eso hemos hecho. Hemos estadu unidos y ha habido muy buen ambiente. MAJ (Miguel Ángel Jimeno), nuestro profesor, nos dijo que su prioridad es querer a los alumnos. Esto lo hemos vivido mucho en el grupo. Lo importante era disfrutar, querernos, conocernos y tratarnos bien. Que no se nos fuese la cabeza con la ambición y sin luchas de egos. 

Acabáis la carrera, ¿con qué sensaciones dejáis la facultad?

Ahora que ha muerto David Beriáin siento especial orgullo por FCOM. Muestra que la escuela que se crea aquí es muy especial. No nos enseñan a ser periodistas narcisistas, ni periodismo banal. Nos enseñan a hacer periodismo con corazón, de dejarte la piel, a ponernos las botas, mancharnos de barro, trabajar mucho y bien para salir a la calle a escuchar y tratar con la gente.

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