PARÍS365, cuando la respuesta ciudadana supera la necesidad

En noviembre de 2019, la Fundación Gizakia Herritar arrastraba un déficit que pudo costarle la desaparición. Una campaña de recaudación les salvó la vida justo antes de la pandemia. Sin sus recursos y la solidaridad ciudadana, 800 personas no habrían podido comer este último año

La Fundación Gizakia Herritar puede sonar desconocida, pero si se le añade París365 muchos navarros sabrán de qué estamos hablando. Es una de las entidades más conocidas en Pamplona por el papel que desempeñan cubriendo las necesidades básicas de alimentación de personas en situación de vulnerabilidad.

No obstante, quien estuvo previamente en una situación límite fue la propia fundación a finales de 2019. El camino para llegar hasta abril de 2021 ha sido duro, con una campaña de recaudación y muchos cambios a nivel interno. Pero están ahí y siguen trabajando.

En un año en el que la demanda en el comedor se ha incrementado un 32% pasando de dar de comer a 292 usuarios en 2019 a 346, según datos del organismo, las donaciones lo han hecho aún más. En los momentos de debilidad, como está siendo la pandemia, la respuesta de la sociedad navarra ha superado las expectativas. Y eso es motivo para enorgullecerse. 

“No son recursos para personas pobres porque no hay personas pobres. Las personas tienen pobreza y riqueza”, señala Myriam Gómez, gerente de la Fundación Gizakia Herritar

No solo cuenta con el comedor social de la calle San Lorenzo donde ofrecen tres comidas al día por un euro. También cuentan con los recursos de la despensa solidaria para familias con menores a su cargo, la tienda de segunda mano, el txoko y la sopa caliente para acompañar a quienes viven en la calle.

No son recursos para personas pobres porque no hay personas pobres. Las personas tienen pobreza o riqueza. Estos recursos son para todas las personas que los necesiten en un momento concreto y determinado”, deja claro la trabajadora social y gerente de la organización Myriam Gómez García. A lo que añade, aludiendo a la crisis de la pandemia: “No tener acceso a todos los servicios esenciales nos puede ocurrir a cualquiera”.

La demanda de Paris 365 se ha incrementado un 32% pasando de 292 usuarios en 2019 a 346 este año. Autor: Iñigo Purroy.

Unas 800 personas utilizaron los recursos de la Fundación Gizakia Herritar/París365 en 2020. En el comedor se han servido 16.032 comidas y 12.516 cenas. En el primer trimestre del año pasado acudieron 120 personas. En el último, 346. Un 188% más de gente que se vio en la necesidad de recurrir a París365 de los tres primeros meses del año a los tres últimos. El rastro del covid.

Pero para entenderlo todo bien, aquí va un repaso al último año y medio de la Fundación Gizakia Herritar/París365. Del borde del abismo a sobrevivir para ser más necesarios que nunca.

Fase de crisis: campaña de recaudación

Noviembre de 2019. La ‘antigua’ normalidad. La situación económica dejó al límite a la Fundación Gizakia Herritar/París365. “A nivel presupuestario no teníamos capacidad para seguir manteniendo todo lo que teníamos funcionando. Había problemas de liquidez y sostenibilidad”, rememora Myriam Gómez. Josemi Olaiz Zoroquiáin tiene 68 años y lleva ocho como voluntario: “Estoy muy contento y encantado con la gente que hay aquí tanto de profesionales como de voluntarios”. Sus palabras sobre la situación a finales de 2019 no dejan lugar a dudas: “Esto estaba en el filo de la navaja”.

Josemi Olaiz lleva ocho años de voluntario en la Fundación Gizakia Herritar. Actualmente está en la Despensa Solidaria. Autor: Iñigo Purroy

La caída de ingresos se produjo por la pérdida de fuentes de financiación tanto públicas como privadas y la reducción de donaciones. Además, Gómez admite: “Teníamos la sensación de que habíamos llegado a un techo en el número de socios. Estábamos atascados porque no es lo mismo tener 500 socios que pagan 20 euros en 2009 que en 2019”.

Con todo, necesitaban cubrir el déficit que había en las cuentas. “Entonces nos planteamos hacer el llamamiento a toda la ciudadanía explicando nuestra situación para pedir apoyo”. Así nació la llamada de socorro SOS PARÍS365, la campaña de recaudación que se inició el 25 de noviembre y finalizó el 31 de enero de 2020 con el objetivo de mantenerse con vida.

No obstante, desde la organización tenían claro que no podían pedir un esfuerzo a la ciudadanía sin hacerlo ellos antes primero a nivel interno “porque si no, las ayudas iban a ser pan para hoy y hambre para mañana”, explica Myriam. Cerraron el catering, el servicio de viviendas y redujeron un 40 % el personal de administración y gestión. “El patronato decidió redimensionar todo lo que ofrecía y volver un poco a los orígenes: cubrir y dar respuesta a las necesidades básicas de alimentación”.

El 4 de febrero anunciaron el balance de la recaudación. Todo un éxito. La fundación seguía adelante. Los recursos de alimentación ya funcionaban al 100%. Con decir que ese déficit que arrastraban era de entre 80 y 100 mil euros y lograron 234.850 euros, uno se puede imaginar cómo cambió la situación económica y, sobre todo, emocional en la organización.

Para Josemi fue “una felicidad total porque no solo teníamos para seguir adelante, sino también un colchón para poder aguantar más tiempo. Hubo una respuesta tan grande en la campaña de 2019 que nos ha permitido aguantar el tirón de la pandemia”. Detrás de ese dinero, había 132 nuevos socios y donaciones de empresas, colegios, clubes y peñas de Pamplona que se volcaron, pero fue la ayuda de ciudadanos a título personal la que supuso el monto principal de las donaciones, un 65 % del total.

“Hubo una respuesta tan grande en la campaña de 2019 que nos ha permitido aguantar el tirón de la pandemia” apunta Josemi Olaiz, voluntario de la Fundación Gizakia Herritar

Los donantes sabían que su dinero iba a ir destinado a mejorar la vida de personas con pocos recursos. Lo que no sabían era que, tras su ayuda a la fundación, iba a venir la peor crisis de los últimos 80 años y su aportación resultaría más vital si cabe. Sin la campaña, nada de lo que se cuenta a continuación habría ocurrido y cientos de personas no habrían podido comer en este año para olvidar.

“Se nos ve necesarios. Tras ese apoyo que nos dieron teníamos que demostrarlo y decir: ‘Estamos aquí. Nos vamos a partir el lomo y lo que haga falta por seguir adelante”, ese sentimiento se instaló en la fundación, comenta Myriam.  

Confinamiento: el comedor sigue abierto

Apenas un mes después del “subidón”, en palabras de Myriam Gómez, que supuso la campaña de recaudación, en marzo de 2020 llegó lo que todos sabemos. La pandemia y el confinamiento arrasaron con todo lo que conocíamos. El comedor no cesó sus servicios, pero cambió su forma de trabajo. No se podía estar dentro y se daban tápers a los usuarios.

Con esa nueva forma de dar el servicio se pierde la parte relacional, muy importante La gerente del París365 afirma que su objetivo era que “estas personas no se descolgaran”.

Por si la situación no estuviese poco cuesta arriba, el 28 de marzo falleció Antonio Salinas García, más conocido como Madero. Era patrono de la fundación y una persona muy querida entre trabajadores y voluntarios.

Nada más iniciarse el confinamiento, los dos principales donantes de comida, Banco de Alimentos de Navarra y Mercadona, no podían mantener el suministro.  De nuevo, la colaboración de los ciudadanos fue un pilar clave. “Inmediatamente, restaurantes de lo Viejo se pusieron en contacto para donarnos todo su stock de alimentos. Gracias a la red de apoyo de vecinos que se creó en el Casco Viejo fueron corriendo la voz a más restaurantes. Ellos se encargaban de recoger la comida y traerla al comedor”, explica Myriam.

“La pandemia ha venido a demostrar que personas que nunca se hubieran pensado estar en situaciones de necesidad, han tenido que recurrir a una despensa o a un comedor”, asegura Myriam Gómez

A medida que se alargaba el encierro en casa, primero fueron los restaurantes, luego los distribuidores y finalmente, los productores quienes aportaron sus alimentos.

Una de esas donaciones procedía del Gobierno de Navarra, que habitualmente suele dar truchas al comedor. Durante el confinamiento no se quedaron cortos. Les mandaron 10 000 ejemplares. La mitad las dieron a Tudela Comparte, una asociación de la capital ribera. Para limpiar las otras 5000 hicieron un llamamiento al que la gente volvió a responder. Dos días después, las truchas estaban listas para el plato.

La ayuda no solo llegó en forma de comida, sino de voluntarios también “el equipo y los voluntarios como Josemi han estado a piñón porque eran momentos delicados”. Pero al mismo tiempo que crecieron las donaciones, también lo hizo la gente en el comedor. Josemi Olaiz cuenta que “el confinamiento supuso una subida de necesidades que atender. Se notó un incremento de del doble de personas, más o menos”. 

Basta con decir que el 16 de marzo, el primer día del confinamiento, acudieron 40 personas al comedor y el 24 de abril alcanzaron el pico con 112 usuarios. Lo importante es que a ninguna de esas personas les faltó de comer.

Pandemia: crece la demanda y la respuesta ciudadana

Una vez se terminó el confinamiento y apareció la ‘nueva’ normalidad, la gente que acude París365 ha ido creciendo poco a poco tanto al comedor como a la despensa. “Se ha notado el aumento de la demanda. En la despensa dábamos comida a 60 familias y ahora a 69 porque no podemos dar a más. Hemos llegado al límite”, desvela el voluntario.

No solo se ha notado en la despensa. Tuvieron que ampliar las cocinas del comedor por el incremento de personas que han acudido en el último año. Como cuenta Myriam: “La pandemia ha venido a demostrar que personas que nunca se hubieran pensado estar en situaciones de necesidad, han tenido que recurrir a una despensa o a un comedor”.

Como explica Josemi, las ayudas a la organización no cesaron tras el confinamiento. “La solidaridad nunca ha faltado. Ha sido muy seguido, no ha habido parón. Gracias a eso hemos podido dar mayor respuesta a la gente que lo necesitaba”. Myriam alaba que “la gente se ha ido reinventando para recaudar fondos para nosotros”. Además, personas a título individual han contribuido con donaciones “desde 20 euros a 1000 de una sentada”.

Una de las empresas navarra que ha donado en 2020 ha sido Ingeteam Power Technology. Su ayuda llegó en las fechas previas a la Navidad.  La compañía, referente en el sector de energías renovables, optó por repartir el gasto de la tradicional comida navideña a cuatro organizaciones: Banco de Alimentos de Navarra, Cáritas Diocesana y Cruz Roja Española (Asamblea de Navarra) y la Fundación Gizakia Herritar/París365.

Carlos Lezana Visus, responsable de Marketing y Comunicación del área Solar, explica que “se permitió a los empleados votar a cuál quería que fuese su parte proporcional. Con ese resultado total de las votaciones se distribuyó el montante total en función de los votos”. En su caso, otorgó su voto al París365 porque “son de casa. Es una organización local y no cuenta con los recursos de otras a nivel nacional”.

“El París365 lo conoce todo el mundo, está en la mente de la ciudadanía de Pamplona”, explica Carlos Lezana

Añade que “el París365 lo conoce todo el mundo, está en la mente de la ciudadanía de Pamplona y en el momento que salió elegido la gente tuvo buena acogida”. La cantidad aportada por Ingeteam fue de 5.460 euros. En la fundación “quedaron encantados. Es dinero que les vino muy bien”, asegura Lezana.

Aprendizajes del camino

En abril 2021, la Fundación Gizakia Herritar/París365 saca varias conclusiones positivas de este trayecto que empezó con la campaña de recaudación hace 16 meses.

Una de ellas es el cambio en el perfil de los voluntarios. La mayoría son personas de más de 60 años, con el peligro que eso conlleva para su salud en tiempos de pandemia. “Son personas no jubiladas que durante la pandemia se han quedado sin actividad o estaban en ERTE y se han ofrecido a apoyar. Gracias a ellos también hemos podido dar una buena respuesta”.

“Ha sido una vuelta a los orígenes. La Fundación nació para cubrir y dar respuesta a las necesidades básicas de alimentación”, afirma Myriam Gómez

Cuando Myriam Gómez es preguntada sobre cómo definiría la trayectoria de la organización desde los meses previos a lanzar la campaña SOS París365 hasta ahora, no duda en tirar de humor: “Una montaña rusa con tirabuzones”.

Bromas aparte, considera que “ha sido una vuelta a los orígenes. La Fundación nació para cubrir y dar respuesta a las necesidades básicas de alimentación”. Algo que no han dejado de hacer desde su creación en 2009.

“La solidaridad nunca ha faltado. La capacidad de respuesta de la ciudadanía ha sido superior a la demanda, sin lugar a dudas”, indica Josemi Olaiz, voluntario de la Fundación Gizakia Herritar

Para Myriam ha sido un camino que les ha fortalecido: “Nos ha demostrado la capacidad que tenemos como organización para adaptarnos y poder dar una respuesta ajustada a la realidad y necesidades que se presentan en nuestro ámbito”.

Para haber llegado a abril de 2021, todo empezó con los primeros ajustes a finales de 2019, como relata Myriam: “Gracias a que nos redimensionamos, hemos podido dar la respuesta lo más ajustada posible y creemos que la hemos dado bien”.

Una reflexión clara y rotunda de Josemi Olaiz sobre lo que ha vivido la Fundación Gizakia Herritar: “La capacidad de respuesta de la ciudadanía navarra ha sido superior a la demanda, sin lugar a dudas”. Un respaldo que ha impulsado a la Fundación económica y emocionalmente: “Nos hemos sentido muy valorados y apoyados. La gente se ha mojado y se ha ofrecido en lo que podía aportar. En esos momentos dices: ‘Lo estamos haciendo bien’”, sentencia la gerente.

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