Sacarse el carné en un atasco de 5.000 alumnos

Las historias de siete conductores novatos en Navarra que cuentan cómo se sintieron al aprobar el carné y qué cambios ha supuesto el coche en sus vidas

“¿Y el carné para cuando?”, comenta una madre a un hijo cansado de la repetitiva pregunta y picado con su amigo que ya aparecía por el instituto con el coche del abuelo. El carné da pereza a unos, a otros les da respeto, a otros se les caduca el teórico y, después, están los campeones que tardan ocho veces en aprobar el práctico. La primera los nervios, la segunda también los nervios, la tercera un stop, la cuarta el cabrón del examinador, la quinta uno en doble fila. la sexta, la séptima…

El tiempo de espera para examinar a los conductores ‘novel’ supera los tres meses y ya son 5.000 en lista de espera para obtener su ansiada ‘L’. Ese elemento tan valioso que posteriormente acabas odiándolo por no saber colocarlo. Garrote Digital trae las historias de siete jóvenes en Navarra que sí han podido con este reto.

Jorge Moliner Molina, Alicia Gordejuela Arrieta, Javier Martínez-Sapiña Carro, Ángela Andueza Sánchez, Mónica Ortuño Del Fraile, Pablo Valencia Garraza e Íñigo Ruiz Alén acaban de obtener el permiso de conducción. A través de sus historias cuentan cómo el proceso de la obtención del permiso fue costoso al tener el revés de la pandemia, pero que luego supuso un “alivio y alegría” ver que superaban con éxito el nerviosismo del día del examen práctico. Álvaro Navas, encargado y profesor de la parte teórica del carné de conducir en la Autoescuela Intensivo de Pamplona señala que “transmitir confianza al alumno” es clave para conseguir el objetivo. Además, no duda en asegurar que “recibir la llamada de un alumno feliz porque ha aprobado” es lo mejor de su trabajo.

Únicamente se permiten exámenes prácticos con un alumno en el coche y después de terminar la prueba se deben lavar y desinfectar los coches que se someten a examen, proceso que ha ralentizado el número de pruebas que se hacen en el día a día.

La Dirección General de tráfico y los exámenes para el permiso de conducción viven una delicada situación producto de la pandemia de la Covid-19. Además de la citada situación en el examen práctico, el teórico también está inmerso en dificultades y acumula a 1.125 personas citadas y en lista de espera. Al retraso se le une la complicación que suponen las medidas de higiene y seguridad.

Únicamente se permiten exámenes prácticos con un alumno en el coche y después de terminar la prueba se deben lavar y desinfectar los coches que se someten a examen, proceso que ha ralentizado el número de pruebas que se hacen en el día a día. Al mismo tiempo, Álvaro Navas afirma que el número de matrículas está subiendo y atribuye las razones al incremento de personas que quieren ejercer de repartidores y que los jóvenes disponen de más tiempo libre.

Dentro de este grupo se encuentran Jorge Moliner Molina, Javier Martínez-Sapiña Carro (estudiantes de Zaragoza y Huesca afincados en Pamplona), Ángela Andueza Sánchez, Alicia Gordejuela Arrieta (estudiantes de Pamplona). Todos ellos afirman que el proceso de sacarse el carné fue costoso por diversos motivos. Javier Martínez-Sapiña, Ángela Andueza, Pablo Valencia e Íñigo Ruíz fueron los grandes damnificados de la pandemia de la Covid, lo que les obligó a alargar más de la cuenta la espera para comenzar o continuar sus clases prácticas. Todos afirman que el carné les ha supuesto además de una alegría, cierta madurez. “La propia responsabilidad te hace madurar”, asegura Jorge Moliner.

Jorge Moliner comenzó a sacarse el carnet en 2019 y lo ha finalizado en 2021. Autor: Alfonso Peña.

Jorge Moliner estudia Administración y Gestión de Empresas en la Universidad de Navarra y es de Zaragoza. Tiene 21 años y su andadura por la autoescuela se prolongó “más de lo esperado”. El curso intensivo para el examen teórico lo comenzó en el verano de 2019, pero lo dejó. “Al final en verano te van saliendo planes y lo fui retrasando”, admite. Sin embargo, Jorge cambió de ‘chip’ este año y al tener la experiencia previa de que las clases, creyó que “haciendo los máximos test posibles” lo podría sacar. Así fue.

En cuanto a las clases prácticas el joven estudiante necesitó “no más de treinta”. “Venía con la experiencia de tener ciclomotor en Zaragoza desde los 15 años y al final te acostumbras a circular y saber dónde mirar”. En cuanto al día del examen, Jorge admite que estuvo “muy nervioso”. “Soy una persona tensa para todo lo que tiene que ver con exámenes y estaba agobiado, pero decidí hacer el examen con mentalidad positiva y con la certeza de que podía aprobar a la primera”, añade.

El zaragozano terminó el examen “con buena sensación” y se fue a casa “sabiendo que había aprobado”. “Mi examinador parecía tener prisa, ya que yo era el segundo que se examinaba del coche y no me sacó por autopista”. “El examen se me hizo corto y salí contento”, relata sonriente. Jorge dice que cuando se enteró del aprobado se puso “muy contento” y lo celebró regresando ese fin de semana a Zaragoza y cogiendo el coche de su madre. “Cogí el coche de mi familia por primera vez solo y me paró la policía”, entre risas. El joven estudiante concluye que el carné le ha ayudado para estar más “seguro de sí mismo” en futuras pruebas que le depare la vida, pero no así para ligar. “Todavía no he tenido tiempo para comprobarlo”, dice.

Alicia Gordejuela superó el examen práctico al primer intento después de realizar 22 clases prácticas. Autor: Alfonso Peña.

Alicia Gordejuela es una estudiante de Magisterio de 21 años que vive en Pamplona. Obtener el permiso de conducción se le alargó debido a que no le gustaba “la metodología” de la primera autoescuela a la que estuvo matriculada. Tras realizar el traslado, cursó un intensivo que le permitió aprobar el examen teórico a la segunda oportunidad. La parte práctica le acarreo menos problemas y tras 22 clases logró pasar el examen a la primera. La semana previa al examen, la navarra asegura que estaba “muy nerviosa”, situación que consiguió superar el día del examen. “Me monté al coche muy tranquila”, recuerda. A pesar de salir con buena sensación, asegura que el profesor le llamó comentándole los fallos, lo que “te deja con la duda de si vas a aprobar”. Una vez conoció que era apta se alegró mucho, ya que además era “la primera de los hermanos que se lo sacaba a la primera”. Sacarse el carné ha supuesto un cambio para Alicia, sobre todo en lo que respecta a la movilidad. “Antes tardaba 45 minutos en villavesa para ir a la Universidad, y ahora en quince minutos estoy”, señala. La joven no nota especialmente más madurez, pero si admite que se “sorprendió a sí misma” al sentirse insegura de enfrentarse sola al examinador el día de la prueba.

Para celebrar el aprobado, Javier Martínez-Sapiña promete ir a Huesca en cuanto pueda y cogerle el coche a sus padres. Autor: Alfonso Peña.

Javier Martínez-Sapiña tiene 20 años, es de Huesca y estudia un doble grado de Derecho con Relaciones Internacionales en la Universidad de Navarra. A diferencia de Alicia, el oscense tuvo más obstáculos para superar la parte práctica. “Me saqué el teórico a poco de venirme a estudiar a Pamplona, pero luego los de la autoescuela tuvieron problemas para empezar a darme las clases prácticas”, cuenta. El retraso se prolongó y cuando llegó el verano de 2019 se fue de prácticas al extranjero. En el siguiente curso se tuvo que ver nuevamente interrumpido al decretarse el Estado de Alarma Nacional.

Javier realizó unas veinte clases hasta el primer examen, pero no lo superó hasta la tercera oportunidad. El joven asegura que en los dos primeros intentos estaba “muy nervioso”. “La primera vez que lo hice estaba tan nervioso que me salté en rojo el primer semáforo que hubo en el examen y en la segunda arranqué el coche con el freno de mano puesto”, recuerda. En la tercera oportunidad salió del coche con “mejor sensación”. No obstante, le dijeron los fallos y eso le hizo “pensar que podía suspender otra vez”. Al conocer que estaba aprobado lo celebró por todo lo alto. “Recuerdo gritar de alegría con mis compañeros de pisos y tomarnos unas cervezas juntos”, relata. Para celebrarlo promete ir a Huesca “tan pronto como pueda” y cogerles el coche a sus padres. En cuanto al amor, Javier cree que el coche puede ayudarle para nuevas conquistas en el futuro, aunque como Jorge Moliner, asegura que todavía “es pronto” para sacar conclusiones.

Ángela Andueza: “Cursé un intensivo de clases para el examen teórico en seis días y me lo pude sacar a la primera”. Autor: Alfonso Peña.

Ángela Andueza es una estudiante de Pamplona. Su camino para obtener el permiso de conducción se vio interrumpido por la pandemia de la Covid-19. “Cursé un intensivo de seis días y me pude sacar el teórico a la primera”. Sin embargo, los problemas vendrían más tarde. “Apenas cuando llevaba cuatro clases prácticas declararon el confinamiento total y tuve que pararlo todo”, recuerda. Posteriormente, realizó 23 clases y consiguió también superar la parte práctica también a la primera. En el día del examen Ángela asegura que “estaba tranquila al principio, pero luego tuvimos que esperar media hora al examen y sí me puse nerviosa”. Al bajarse del coche, la joven afirma que “salió contenta” pero al igual que Alicia dice que “los fallos que me dijo el examinador que había cometido me dejó con una sensación rara”. Por suerte y a pesar de no tenerlas todas consigo, consiguió superar el examen, lo que asegura que ha cambiado en cierto modo su vida. “Notas cambio por la independencia que te da el coche, además para nosotros que somos estudiantes, te permite poder moverte rápido en un horario ajustado”, comenta. A diferencia de nuestros otros protagonistas, Ángela asegura “no haber notado ningún cambio” en cuanto a ligar más. 

Mónica Ortuño es una estudiante de Pamplona que obtuvo el permiso de conducción es vísperas de Navidad. La joven no tuvo grandes obstáculos para sacarse el carné de conducir, ya que superó tanto la parte teórica, como la práctica al primer intento. No obstante, recuerda que los días previos al examen fueron “difíciles” por el nerviosismo y el día del examen no fue distinto. “La semana de antes solo hablaba del carné de conducir”, admite. “Estaba tan nerviosa el día del examen que me tomé una pastilla para reducir la frecuencia cardiaca”. No obstante, según la joven, este remedio no tuvo el efecto que esperaba. “La pastilla no me sentó bien y fui a velocidades que todavía no sé cómo aprobé”, recuerda entre risas. Después del examen, Mónica salió “emocionada, porque no sabía si iba a aprobar o no”. “Llamé a todo el que pude contándole cómo me había ido el examen para ver si tenía opciones”, cuenta. A pesar del nerviosismo, consiguió aprobar y recuerda el momento con una sonrisa. “Estaba en la biblioteca estudiando y cuando me enteré que había aprobado nos fuimos a tomar unas cañas”. En cuanto al cambio que le ha supuesto sacarse en carné cuenta que ha ganado “seguridad en sí misma” además de independencia. “A veces me voy sola con el coche a dar una vuelta”. Por último, afirma que tener coche sí que le ha ayudado a ligar más. “Al final, hablas de coches con chicos, haces más planes con ellos y eso ayuda”, concluye.

Pablo Valencia Garraza es un joven de 19 años de Estella (Navarra) que se sacó el carné en enero con la autoescuela Zunzarren. Comenzó el verano de 2019 preparando tests, pero no fue hasta febrero de 2020 cuando se puso “en serio” y aprobó a la primera. No supuso la misma facilidad el práctico, el cual le llevó cuatro intentos y tuvo que ver como el inicio de sus clases eran pospuestas hasta mediados de verano por la pandemia. El día del examen Pablo Valencia asegura que estaba nervioso. “A pesar de ser la cuarta vez, estaba igual que el día del primer intento”, afirma. No obstante, el estellés consiguió aprobar, lo que supuso una gran “liberación” para él. El carné le ha enseñado que “a base de repetir, las cosas acaban saliendo”. A pesar de que el coche le ha permitido “ganar independencia”, no le ha supuesto el mismo cambio en cuanto a ligar. “De momento no, pero no hay que cerrar la puerta a que pueda pasar”.

Pablo Valencia tardó realizó cuatro exámenes prácticos hasta conseguir el aprobado. Autor: Alfonso Peña

Al igual que Pablo Valencia, Íñigo Ruíz es un joven estudiante de Estella que vive durante el año en Pamplona y se sacó el carné de conducir en la autoescuela Indurain. Tras estar preparando durante el verano de 2019 el teórico a base de realizar test aprobó esta parte a la primera. Sin embargo, la pandemia le hizo alargar el proceso de sacarse el carné “más de lo esperado”. “Entre que me puse en contacto con el coche hasta que aprobé pasaron unos siete meses porque me pararon las clases cuando me empezaba a defender por ciudad”, admite.

Íñigo Ruíz: “Entre que empecé prácticas y aprobé pasaron unos siete meses porque me pararon las clases cuando me empezaba a defender por la ciudad”. Autor: Alfonso Peña.

En el caso de Íñigo Ruiz, a la tercera fue la vencida. Según cuenta, en el primer examen la “excesiva tranquilidad” que tenía le jugó una mala pasada en cuanto a la concentración. En el segundo intento “estaba muy nervioso porque si suspendía tenía que pagar para tener un nuevo derecho a examen”, en esta ocasión según el joven “el suspenso fue más discutible”. Finalmente, el último examen lo realizó en Pamplona y obtuvo el apto. “Estaba tranquilo, el examinador iba hablando con mi profesor en el camino y me daba mucha libertad”, cuenta. Para celebrar el aprobado, Íñigo Ruiz cuenta que le llevó caramelos al profesor y a pesar de no poder hacer fiesta, cogió el coche “cuando pudo”.  El carné le ha hecho ganar confianza en sus habilidades. “Antes del examen vas pensando muchas semanas en lo mismo y cuando te lo sacas, te liberas y coges confianza para coger el coche con más seguridad”, relata. En cuanto a las chicas, Íñigo Ruiz dice haberse dado cuenta de que “no tener el carné no era excusa para no ligar”, ya que no nota “ningún cambio”. No obstante, promete “sacar más el coche” y “subir más fotos a Instagram” para ver si surge efecto en sus ligues.

Álvaro Navas, profesor de la Autoescuela Intensivo: “Para mi los alumnos son una familia, cuando me dicen que han aprobado es una sensación muy especial”. Autor: Alfonso Peña.

En el camino de superar el carné de conducir todos coinciden en la importancia del profesor como fuente de confianza. Álvaro Navas, profesor del curso intensivo de la parte teórica y encargado de presentar a los alumnos a examen remarca la importancia de inculcar “seguridad en el alumno”. El profesor de la autoescuela situada en Sancho El Fuerte asegura que el día del examen trata de transmitirle a los alumnos que el examen es solo “una clase más”. “Si les presento al examen práctico es porque están 100% preparados para aprobar e intento transmitirles esa confianza”.

El encargado señala que compartir la alegría con los alumnos es “lo más bonito de trabajar en una autoescuela”. “Para mí los alumnos son mi familia y amigos y cuando me llaman diciendo que han aprobado y te dan las gracias, es una sensación muy especial”. Asimismo, Álvaro seña que es importante tener una relación estrecha con los alumnos. “Me encuentro con los alumnos por la calle y nos tomamos unas cervezas, porque al final para transmitir confianza hay que tener ese vínculo”. A pesar de las dificultades que están viviendo en la industria, Álvaro remarca que ahora más que nunca “por encima del trabajo o las condiciones está la felicidad que te transmiten los alumnos”, señala.

Superar el carné de conducir es uno de esos recuerdos que perduran para siempre por la alegría y el cambio de responsabilidad que supone en los jóvenes. A estos últimos el profesor les nota gran cambio desde el día que entran por la puerta de la autoescuela, hasta que la abandonan. “Hay chicos un poco alocados, pero cuando se montan en el coche, ellos mismos asumen la responsabilidad que pasan a tener y salen más maduros”, señala Álvaro. Por ello, no es surrealista pensar en que el carné de conducir puede ser realmente el punto de inflexión a la mayoría de edad y la alegría de conseguirlo, un recuerdo imborrable.

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